El viaje del duelo

Peter Bridgewater
Ensayo
Siruela. 2017
ISBN: 9788417151065

«La primera vez que perdí a un ser querido fue en el suicidio de mi padre. Yo tenía toda la vida por delante: a mis veintiún años estaba a punto de terminar mis estudios en la Escuela de Bellas Artes. Su muerte provocó un tsunami de dolor que resultó incontenible, pero que no me engulló. Me sentí inseguro y enfadado hasta los treinta, furioso con mis padres, con los dos, por su legado psicológico, sus oídos sordos a mis necesidades. Me enterré bien hondo en mi trabajo y en el hedonismo como barreras que impidiesen que me llegara el ruido, para no oír mi disonancia emocional. Al escuchar ahora la melodía, al reflexionar y escribir sobre el duelo cuatro décadas más tarde, la pérdida de mi padre suena con delicadeza y más armoniosa en la partitura de mi vida.»

«El nacimiento y la muerte son las verdades inexorables y universales de la existencia humana. La muerte de alguien cercano, un ser querido, es algo traumático. Puede hacernos pedazos, literalmente, lograr que nos invada una sensación de añoranza, de tristeza, de soledad, de temor, de culpa… incluso de abatimiento y desesperación.
El trauma y el dolor de perder a alguien importante en nuestra vida son abrumadores. El duelo se puede manifestar en síntomas físicos como fatiga, una sensación de vacío en la boca del estómago, tensión en la garganta y en el pecho, alteración del sueño, retraimiento social, despiste y ganas de llorar. Quizá nos sintamos anestesiados y completamente perdidos, o tan afligidos, enfadados y emocionalmente inestables que nos vemos incapaces de encontrarle sentido al hecho de seguir adelante. Quizá nuestra desesperación sea tan grande que pongamos en tela de juicio el mismísimo objetivo de la existencia y nos preguntemos “¿Acaso me queda algo por lo que vivir?”».